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El laberinto del “Onboarding” Corporativo: ¿Por qué es tan difícil y riesgoso registrar a una empresa en el banco?

Nuestros amigos de El Economista nos comparten un análisis muy revelador junto a Abhinav Rai, director de la plataforma de identidad Niva. Resulta que para los bancos y financieras, dar de alta a una empresa como cliente se ha convertido en una tarea de altísimo riesgo y bajo una presión regulatoria nunca antes vista.
Cuando tú o yo abrimos una cuenta de banco o una aplicación digital, el proceso suele ser rápido: una foto de nuestra identificación, una selfie y listo. Pero cuando se trata del mundo B2B (negocios entre empresas), la historia cambia por completo. Registrar y verificar a una compañía —un proceso conocido como onboarding corporativo— se ha vuelto un auténtico dolor de cabeza para las instituciones financieras debido a los estrictos controles de Prevención de Lavado de Dinero (PLD).
La presión sobre estos controles no es casualidad; cobró muchísima fuerza luego de que en junio de 2025, la FinCEN de Estados Unidos pusiera bajo el escrutinio público los procesos antilavado del sector al sancionar a tres instituciones mexicanas.
¿Por qué las empresas representan un mayor riesgo?
Abhinav Rai explica que las empresas son infinitamente más complejas de verificar que un individuo común:
- Estructuras laberínticas: Los documentos corporativos pueden tener cientos de páginas, lo que dificulta rastrear quiénes son los dueños reales o los “beneficiarios finales”.
- El escondite perfecto: Para los actores maliciosos, es mucho más fácil ocultar actividades dudosas detrás de una compleja red de fachadas corporativas que operar a nombre propio.
- Consecuencias graves: Un error al aceptar a un cliente empresarial de dudosa procedencia puede traer multas multimillonarias y sanciones internacionales demoledoras para la institución financiera.
El gran dilema: Velocidad vs. Exhaustividad
Aquí es donde las financieras se encuentran entre la espada y la pared. Por un lado, el equipo comercial quiere que el alta de la empresa sea rápida y ágil para no perder al cliente. Por el otro, el equipo de cumplimiento exige revisar cada papel con lupa para detectar fraudes documentales o identidades falsas.
Rai advierte que cuando estos procesos se hacen de forma totalmente manual, la velocidad y la profundidad chocan de frente. Un analista humano, presionado por una larga fila de expedientes en espera, difícilmente podrá ser 100% minucioso. Además, el peligro no termina al autorizar la cuenta; una empresa puede cambiar de dueños o accionistas meses después del alta, por lo que una simple “fotografía inicial” no basta para mantenerse a salvo.
La solución: Un “copiloto” tecnológico
Para resolver esta tensión en pleno 2026, la tendencia no es reemplazar a los humanos por robots, sino adoptar un modelo híbrido. El uso de la tecnología debe funcionar como un copiloto que potencie al analista, procesando los cientos de páginas de actas constitutivas en segundos para que el ojo humano tome las decisiones finales con datos más claros y rápidos.
En resumen: la seguridad del sistema financiero actual no solo depende de cuidar las cuentas individuales, sino de vigilar de forma inteligente a las grandes corporaciones. Automatizar con responsabilidad estos candados es la única vía para que la banca empresarial siga siendo ágil, eficiente y, sobre todo, transparente.
Link: Verificación de empresas eleva presión de cumplimiento para instituciones financieras

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