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El último gran reto de las ‘Stablecoins’: ¿Cómo lograr que hablen el mismo idioma que los bancos de todo el mundo

Nuestros amigos de El Economista nos comparten las conclusiones del panel “Stablecoins in Developing Currencies”, organizado por la Fintech de pagos Cobre. En este evento, grandes líderes de la tecnología blockchain (como Polygon, Thunes y Avenia) platicaron sobre el que ya se considera el último gran obstáculo para que las stablecoins (monedas estables) se conviertan en algo de uso diario para todo el mundo.
Las stablecoins (esos activos digitales cuyo valor está ligado a una moneda real, como el dólar) ya demostraron que son buenísimas para mandar dinero al extranjero de forma rápida y barata. Sin embargo, para que de verdad las usemos de manera masiva, la industria se enfrenta a su prueba de fuego en este 2026: la interoperabilidad.
Básicamente, el reto consiste en lograr que las distintas redes de tecnología, los diferentes países y las diversas leyes operen de forma totalmente integrada. Ximena Azcuy, directiva de la firma Thunes, lo explicó de forma muy sencilla: el éxito de gigantes como Visa o Mastercard es que los aceptan en cualquier parte del mundo; las stablecoins necesitan lograr exactamente ese mismo nivel de aceptación global.
El impresionante “boom” de las monedas estables Múltiples factores han acelerado este mercado:
- Cifras globales brutales: De acuerdo con el Foro Económico Mundial, el volumen global de transacciones con stablecoins superó la estratosférica cifra de 34 billones de dólares durante el 2025, registrando un crecimiento anual del 72%.
- América Latina no se queda atrás: Nuestra región procesó 324,000 millones de dólares en el mismo año, impulsada principalmente por personas que mandan remesas o empresas que hacen pagos transfronterizos.
- El futuro será híbrido: Los expertos adelantan que el mercado evolucionará hacia un esquema donde van a convivir el dinero en efectivo de siempre, las stablecoins privadas y las monedas digitales que lancen los propios bancos centrales (CBDC). Conectar todo eso será indispensable.
¿Dinero de paso o dinero que se queda?
A pesar de estas enormes cifras, Marc Boiron, director ejecutivo de Polygon, puso el dedo en la llaga sobre un límite actual: el uso de las stablecoins sigue siendo muy transaccional. Esto significa que la gente o las empresas meten el dinero al sistema digital, lo mandan a otro país, y el receptor de inmediato lo saca y lo convierte a su moneda local.
El gran desafío para las empresas de tecnología financiera es crear incentivos económicos y casos de uso atractivos para que la gente decida guardar y mantener su dinero dentro del ecosistema digital a largo plazo. Por esta razón, José Vicente Gedeón, cofundador de Cobre, señala que el mercado ya no busca apps que solo emitan monedas estables, sino soluciones completas que integren cuentas de ahorro, pagos de servicios, cambio de divisas y liquidez en un solo lugar.
En resumen: las stablecoins ya demostraron que son una excelente alternativa para solucionar los problemas y los altos costos de la banca tradicional en mercados emergentes. El siguiente paso en este 2026 es derribar las fronteras tecnológicas para que mover dinero digital entre países sea tan fácil, transparente e integrado como pasar tu tarjeta de débito en la tiendita de la esquina.
Link: Interoperabilidad: entre los últimos retos para la adopción masiva de las stablecoins

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